Por CARLOS DANTE GIULIUCCI ANDUEZA
Lo he dicho más de una vez refiriéndome a cosas diversas cuando se quiere aplicar sólo cosmética a alguna cosa con modificación superficial…al pato por más que le estiren el cuello nunca será cisne. Aunque le apliquen reformas a la constitución de la dictadura, será siempre mona aunque la vistan de seda.
El statu cuo al parecer está encontrando el punto de acuerdo para pavimentarle el camino al Gatopardismo, reformar para que todo siga igual. Ese punto de encuentro entre quienes con distintos ropajes, pero con el íntimo deseo de que las cosas cambien sí, pero sólo por encimita.
Finalmente el quórum de los cuatro séptimos para reformar la constitución de la dictadura, concita la simpatía del pinochetismo residual, que nunca quiso hacerle enmiendas a la carta de su guía espiritual, como también del socialismo democrático (¿cuál es el no democrático?) que por 30 años practicó una especie de despotismo ilustrado…todo para el pueblo…pero sin el pueblo. Ambos son cómplices de las condiciones que generaron el estallido social que desde la calle exigió una nueva arquitectura del tejido societal. Hoy al parecer ambos “adversarios”, nuevamente, se miran con amor cuando se plantea que ahora sí que sí la constitución espuria de Pinochet se podrá reformar.
Se dice que la intención va más allá de hacerle cosmética a esa carta dictatorial. Que de esa manera se podrá pavimentar el camino al proceso constituyente que la gente de a pie exigió y no con los mismos de siempre. Sin embargo, estamos viendo que los de siempre ya están poniéndose de acuerdo para que de una forma u otra se hagan cambios para que nada cambie.
Espero equivocarme, pero tengo el mal presentimiento que con este extraño proceder se está pavimentado un nuevo estallido social, que lamentablemente tendrá una versión más radical que la anterior.
Si gana el 4 de septiembre el APRUEBO, de todas maneras será mutilada la propuesta de la Convención. Si ganare el RECHAZO, me tinca que esa promesa de rechazar para reformar, como ya ha ocurrido, se la llevará el viento. Y seguiremos con la constitución que se redactó entre cuatro paredes.