A CINCO AÑOS DEL INCENDIO DE SANTA MARTA AÚN NO HAY CULPABLES Y SENTENCIAS QUE NO SE CUMPLEN CABALMENTE

Por Juan Fernando Espinosa Sánchez.

  • Andrés Zolnher recordó que “lo más sucio de la basura, no es la basura misma, sino el negocio que rodea a la basura”.

El viernes 15 de enero de 2016 se produce un deslizamiento en la biomasa del Relleno Santa Marta, en la localidad de Lonquén, comuna de Talagante, y pocos días después, el lunes 18 de enero se inicia un incendio cuyos efectos tóxicos llegaron a la capital del país, que por primera vez miró con detención lo que pasaba al interior de dicho centro de acopio de basura para varias comunas de la Región Metropolitana.

Aunque parezca casi un chiste de aquellos del Bombo Fica en el Festival de Viña del Mar, transcurrido cinco años de aquel episodio, el Relleno Santa Marta continúa funcionando después de constatado el daño ambiental por parte del Tribunal Ambiental de Santiago y la ratificación de todo aquello por parte de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia.  Detrás de este esfuerzo por encontrar justicia, los únicos visibles son los vecinos de Lonquén, que ya han tomado nuevas decisiones en búsqueda de justicia (ver nota aparte).

“Sí, han pasado 5 años, uno podría pensar que hemos avanzado mucho, pero la realidad es que Santa Marta, como empresa, sigue actuando tal cual lo ha hecho siempre.  O sea, siguen contaminando con líquidos percolados, siguen recibiendo una cantidad enorme de basura, a pesar de que ellos como sistema no están cumpliendo ni siquiera con las normas básicas que exige la ley”, señala Andrés Zolhner, vecino querellante e incasable persecutor de la justicia frente a un hecho grave de contaminación ambiental.

En lo penal, después de 5 años, cuatro ejecutivos de Santa Marta fueron formalizados a petición del Fiscal Heriberto Reyes, quien señaló que la causa original se dividió en dos, quedando radicada en la Fiscalía Regional Occidente un segunda arista relacionada con las responsabilidades en el plano público por parte de las autoridades encargadas de velar que el Relleno Santa Marta operará bajo las normas que autorizaron su funcionamiento.  Sin embargo, aún no hay novedades sobre el proceso que pesa sobre los formalizados, como tampoco sobre la segunda arista penal.

En cuanto a las resoluciones del Tribunal Ambiental de Santiago, tras el incendio de Santa Marta, Andrés Zolhner, desde hace cinco años sigue insistiendo que no se ha cumplido lo contenido en el proceso sancionatorio.  “Lo que es escandaloso es el hecho que toda esa basura que quedó depositada, en un terreno sin impermeabilizar, después de 5 años sigue tal cual ahí.  Santa Marta sólo sacó superficialmente la basura y el resto la tapó con tierra, por lo tanto los percolados están fluyendo por debajo de esa masa de basura en directo contacto con el suelo natural y están contaminando”.

“Por causa de esta situación no se está cumpliendo tampoco la sentencia del Tribunal Ambiental que ordenaba hacer calicatas en esa quebrada, pensando que ya habían sacado toda la basura para poder constatar hasta donde había llegado la contaminación”, agregó Andrés Zolnher, quien denuncia la falta de fiscalización por parte de la Superintendencia de Medio Ambiente, servicio encargado de vigilar el cumplimiento de la sentencia en sus distintos aspectos relacionados con el grave daño ambiental provocado por este relleno.

“Hasta el día de hoy la Superintendencia de Medio Ambiente no informa al Tribunal Ambiental de que muchas de las medidas establecidas en la sentencia, no se han podido ejecutar porque no hay cumplimiento de las cuestiones básicas como sacar la basura de la quebrada, que estaba ordenado en un programa de cumplimiento.  Claramente hoy día no se ha cumplido y estaría fuera de rango y la Superintendencia debería, en estos momentos, nuevamente restituir el proceso sancionatorio original, indicando que no han cumplido con el programa”, argumentó Zolhner.

A juicio del vecino de Lonquén frente a Santa Marta hay todo un manto de cosas extrañas.  “Está claro que estamos enfrentando, como siempre, a un sistema político, una institucionalidad ambiental altamente politizada, que en el fondo actúa como facilitador de lo que hace Santa Marta a nivel de su negocio y el costo de todo eso lo estamos pagando los vecinos acá en el valle”, señaló Andrés Zolnher y agregó que “lo más sucio de la basura, no es la basura misma, sino el negocio que rodea a la basura”.

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