
Tal vez si uno de los desafíos más relevantes en un proceso de inmunización masivo, todavía más en medio de la pandemia de coronavirus, es la logística que acompaña y protege el tránsito de las vacunas desde los puntos de distribución hasta que finalmente es administrada a su destinatario. Como se supo en su momento, la vacuna Pfizer tiene una cadena de frío mayor y bastante estricta, no así la vacuna Coronavac que se está administrando mayormente a la población, sin embargo, de todos modos tiene sus
resguardos.
“Las vacunas se retiran desde la cámara de frío que esté determinada. Inicialmente, fue en ‘Perilogistics’ y actualmente en ‘Cámaras de Frío Lourdes’. Las vacunas se manejan bajo un estricto control de cadena de frío, donde tienen que mantenerse entre +2 y +8. Luego llegan a nuestra central de vacunas, que está ubicada en el CESFAM Alberto Allende Jones, acá mismo en Esmeralda 2049 y desde ahí se entrega a este punto de vacuna”, señaló la enfermera Silvia Buzada, jefa o encargada de este gran vacunatorio comunal.
“Tenemos alrededor de 12 puntos de vacunación –agregó la funcionaria-, los cuales se manejan con estrictas medidas de control, existen coordinadores de cada módulo: Alborada 1 y Alborada 2, que tienen la misión de velar por el control de temperatura, haciendo un seguimiento 3 veces al día. Cada inmunizador, además, tiene una pauta de control estricto
cada media hora, por lo tanto se asegura todo el proceso desde la etapa inicial hasta el final. Todo lo que tiene que ver con las vacunas, solicitud y otros, se realiza con cadena de custodia de Carabineros”.
Consultados respecto de la pérdida de 80 vacunas por un mal manejo durante la semana pasada, tanto el Doctor Ricardo Malta como la enfermera Silvia Buzada, negaron que esa situación haya efectivamente ocurrido en la localidad de Lonquén. En tal sentido, replicaron que todo el proceso de vacunación y de traslado de la vacuna contra el COVID-19 está reglamentado y se debe justificar cada dosis e incluso en el caso de pérdida por alguna situación, se la debe explicar en detalle y adoptar las medidas correctivas para mitigar al mínimo este tipo de hechos.
“Eso no es efectivo. No tenemos pérdida de vacunas, las pérdidas que se pueden estimar son totalmente esperables y dependiendo del volumen que hemos vacunado, son totalmente justificadas y que tiene que ver con la manipulación. Imagínese un volumen de mil 100 vacunados, el que se caiga una jeringa, yo no la puedo ocupar, por lo tanto, eso se elimina, se informa, porque, además, se informa hasta la última vacuna, con una acta de eliminación y una acta de pérdida de vacuna que explica cómo fue y que, además, pide además un plan de mejoras asociados, que es reforzar la técnica, generar instancias de distracción del personal que trabaja y se adoptan las medidas. A la fecha son tres vacunas”, señaló Silvia Buzada.