¡¡CHILE O UNA LOCA GEOGRAFÍA O UNA LOCA DEMOCRACIA!!

Por CARLOS DANTE GIULIUCCI ANDUEZA

 

 Benjamín Subercaseaux en la descripción que hace de nuestro territorio, está la intención de decirnos que en Chile hay de todo en lo que a flora, fauna y orografía pueda referirse.  Si esa intención la extrapolamos al plano político, podemos también decir que la zoología congresista refleja no solo tendencias doctrinarias, sino también sociológica e incluso psicológicas.

 

No puedo jactarme de ser un gran conocedor en terreno de idiosincrasias de distintos países. Por mi especialidad en el ámbito académico pude conocer a través de los libros distintas cualidades y condiciones humanas de distintas culturas y civilizaciones. Y creo, sin temor a equivocarme, que nuestra sociedad chilena tiene un enmarañado tejido social, que al igual que la loca geografía, es hasta contradictoria.

No conozco ni sé de otro país que tenga un partido político, que junto con tener el mayor número de prosélitos, tiene un gurú que no vive en el país, y peor aún, no puede entrar.  Me recuerdo que a fines de la década del sesenta Mario Rodríguez o Silo era el enviado de la luz y la verdad para sus seguidores. Y para darle el boato correspondiente a un enviado de las certezas, apareció caminado en la precordillera. Y, después, nunca más se supo.

El Partido de la Gente, como se hace llamar, propósito doctrinario no tiene. Su gran “lucha” es que los chilenos acopien más billetes en el bolsillo, y punto. Y como somos ahora una sociedad de consumidores, no de ciudadanos, su discurso encuentra terreno fértil.

El distrito 11 que incluye las comunas de La Reina, Lo Barnechea, Las Condes, y como lunar negro a Peñalolén, tiene con la primera mayoría en la cámara baja, al señor Gonzalo de la Carrera, quien tiene un discurso vomitivo, lleno de odiosidad como antaño vociferaba el hacendado. Y si lo eligieron, es la autoproyección que en él encuentra muchos de los votantes de ese distrito.

El llamado Frente Amplio, con un archipiélago de movimientos más que partidos, es una nueva izquierda o mejor dicho es la izquierda “light”, o mejor, “zero azúcar”, que rompe los moldes de la conducta acartonada de la “clase” política histórica, que tiene nada menos instalado en la primera magistratura del país a uno de los suyos.

Huelga comentar sobre lo que en esta loca democracia representan los restos humeantes de lo que fue la Concertación, y los que hoy se hacen llamar Chile Vamos. Sólo resta decir que se han cambiado nombre ambos integrantes del fenecido duopolio político, para tratar de ponerse a tono con ese aforismo octubrista “Chile cambió”…”Chile despertó”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *