Por JUAN FERNANDO ESPINOSA SÁNCHEZ.
- Se trata de la restitución de un hito religioso y también de la arquitectura de centro cívico de Talagante perdido desde el 3 de marzo de 1985 a raíz de un sismo de magnitud grado 8.
Desde el 10 de enero comenzaron las primeras tareas para la ejecución de un proyecto doblemente emblemático para Talagante y su Plaza de Armas, por cuanto devuelve a la comunidad parroquial un elemento importante del culto católico, cuál es el momento del llamado a la feligresía a la actividad litúrgica y sacramental y, desde el punto de vista más mundano, restituye, de cierta manera, un hito de la arquitectura tradicional del principal espacio público de la comuna capital provincial.
El hecho no deja indiferente sólo a la comunidad sino también a quienes tendrán la gran y delicada tarea de levantar desde el subsuelo toda la estructura. “Para nosotros es un honor poder hacer esta obra y darle a la comunidad de Talagante un proyecto tan hermoso y tan emblemático como lo describe el Padre, o sea mejores palabras que esa para el proyecto y fue la base del por qué a nosotros nos interesó participar en esta obra”, sostuvo Helmut Arce, Gerente General de la Constructora Sanar.
Seguidamente, el ejecutivo de la empresa constructora señaló que junto con tratarse de una obra de interés, también lo son los distintos aspectos para la concreción del proyecto. “Nosotros nos dedicamos a obras de infraestructura pública de alta complejidad y para nosotros ésta nos pareció una obra que merece darle el cuidado que nosotros le damos a las obras desde el inicio, tanto en materia de seguridad. Tenemos acá nuestra prevencionista de riesgos desde el primer día evaluando las condiciones y cuáles son las medidas de mitigación que tenemos que tener para generar el menor impacto en la gente que transita por acá y a la comunidad darle una muy buena imagen de esta construcción”, explicó Helmut Arce.
Consultado por la trayectoria de Sanar, su gerente general señaló que la constructora desarrolla proyectos “en el área de la infraestructura pública” e indicó que han desarrollado espacios urbanos para la Municipalidad de Santiago y de Colina, como también clínicos y educacionales. “En el área hospitalaria hemos desarrollado la ampliación de la Clínica Cordillera, fueron alrededor de 18 camas hospitalarias, esos son proyectos de alta complejidad porque llevan muchas instalaciones para la atención clínica y también proyectos educacionales, por ejemplo, en la Universidad de Santiago hemos desarrollado proyectos emblemáticos con edificios de data antigua que fueron intervenidos con refuerzos estructurales para que puedan seguir funcionando”.
Las primeras labores de la empresa fueron la habilitación de una zona para que los trabajadores puedan desarrollar sus labores, disponiendo comedor y baño, y en cuanto a la obra misma, se orientó el ingreso al templo por un sector determinado y se realizaron las labores de delimitación del espacio de la obra con el espacio público. Así, el acceso principal se encuentra cerrado y gran el frontis ha desaparecido tras los paneles de separación, no obstante, la obra representa, a lo menos, tres desafíos
importantes a salvar y que Helmut Arce admite con naturalidad.
“Primero, la altura del torreón, es una dificultad que se vio desde el inicio del proyecto, y debido a su esbeltez y la imposibilidad de colocar una grúa –de estas que la gente ve construye un edificio- va a ser una dificultad, que ya tenemos pensado cómo salvar a través de medios mecánicos y andamiaje para poder desarrollar esto, además de alguna grúas que van a participar después en la etapa final para colocar las estructuras metálicas que reciben las campanas”, afirmó Helmut Arce, quien detalló las otras dos complejidades.
“Lo segundo es salir desde abajo, hacer las fundaciones, es una materia difícil, debido al poco espacio y a la cantidad de tránsito que existe en la zona, por lo tanto tiene un desafío de logística para las personas que van a estar desarrollando la tarea acá. Y, otro desafío que nosotros nos ponemos, como empresa, es que esta obra sea muy amistosa con el medio ambiente y con el medio social y la comunidad”, afirmó el Gerente General de la Constructora Sanar.
Consultado por el número de personas que trabajaran en la ejecución de la torre y campanario, Helmut Arce señaló que se trata de un número variable, según el avance del proyecto. “Esperamos que hasta 15 a 20 personas en su peak. Es una obra que tiene poco espacio, por lo tanto hay que desarrollar técnicas, incorporar maquinarias. De todas maneras es muy importante que las personas hagan su trabajo, pero queremos tecnificar cada uno de los procesos, de tal manera que podamos ayudarnos con las tecnologías que actualmente se disponen”.
Por último, cabe señalar que el futuro campanario de la Parroquia Inmaculada Concepción se alzará por sobre los 40 metros del templo y de la Plaza de Armas de Talagante y se estima que la obra gruesa de este proyecto estará finalizada en 6 meses más, según indicó el Padre Gustavo Aravena hace algunas semanas atrás.