DIRIGENTE DE LA DISCAPACIDAD VALORÓ LOGRO DE LA TELETÓN, PERO PIDIÓ NO OLVIDAR LA INCLUSIÓN LOS OTROS 364 DÍAS DEL AÑO

Por Juan Fernando Espinosa Sánchez.

 

Tras el cierre de la Teletón con el testimonio del talagantino Raúl Sandoval Huerta, que emocionó las pantallas de la televisión chilena con su esfuerzo personal y familiar, hecho que le permitió superar todo tipo de barreras y concluir con el título de agrónomo en la Pontificia Universidad Católica, la llamada “27 horas de amor” logró una significativa meta, particularmente, considerando las distintas restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19 que azota al país y el mundo.

En tal sentido, Carlos Solís, coordinador de la Mesa Provincial y la Mesa Local de la Discapacidad de Talagante compartió juicios e impresión con la mayoría de los vecinos de la provincia.  “Muy contento porque el Instituto de Rehabilitación, que se dedica a rehabilitar a los niños con discapacidad y los jóvenes, pudo cumplir esta meta a través de este medio de difusión que es la televisión chilena.  Contento, aunque me lo esperaba, nunca pasó por mi mente que no íbamos a cumplir la meta”, subrayó Solís.

Seguidamente, el dirigente de la zona atribuyó este hecho al compromiso de la ciudadanía con esta noble causa.  “Reconozco y conozco mucho a nuestro pueblo chileno, se puede decir a nuestra gente, que en esto ha sido muy solidaria y muy comprometida”, afirmó Carlos Solís, sin embargo, retrucó que no se puede agotar este reconocimiento de la discapacidad como hecho social y humano, sólo a una cuantas horas de campaña.

“La Teletón es un instituto de rehabilitación que cumple su objetivo de poder rehabilitar y darle todas las alternativas para que la persona con discapacidad o joven con discapacidad se pueda desarrollar lo máximo posible, pero son 27 horas, es un día, y qué pasa con los otros 364 días.  Ahí viene mi crítica a nuestra sociedad.  La Teletón te rehabilita, pero qué pasa después, rehabilita a un joven que quiere estudiar, que quiere trabajar y ese joven lleva un mes, un año, dos años, cinco años, buscando un trabajo y no lo encuentra”, argumentó el socio fundador de la fundación “Incluacción”.

De igual modo, el dirigente de la discapacidad provincial y local recordó que “la Teletón atiende hoy día a 33 mil personas anualmente y la discapacidad en Chile son 3 millones de personas”, por lo que “sólo estamos atendiendo al 1%”.  “La Teletón –añadió- atiende solamente a personas que en su mayoría poseen discapacidad física o con movilidad reducida y qué pasa con los niños que sufren síndrome de autismo, que tienen síndrome de down, que tienen discapacidad cognitiva”, se preguntó Carlos Solís.

Esgrimió que no se puede dejar de reconocer que, desde el punto de vista del financiamiento, lo logrado este fin de semana permite el funcionamiento de los 14 institutos y la atención de estos 33 mil niños, pero dijo que eso no puede confundirse con la amplitud del tema de la discapacidad.  “Son 27 horas, es un día, y qué pasa con los otros 364 días.  Ahí viene mi crítica a nuestra sociedad.  La Teletón te rehabilita, pero qué pasa después, rehabilita a un joven que quiere estudiar, que quiere trabajar y ese joven lleva un mes, un año, dos años, cinco años, buscando un trabajo y no lo encuentra”.

De igual modo, Carlos Solís, indicó que hay muchos jóvenes con discapacidad que quieren estudiar y salir adelante, pero todavía se encuentran con muchas barreras, ya sea porque son objeto de bulling, son excluidos, aislados y terminan desertando de la educación formal regular o bien no pueden acceder a un título profesional, por la inexistencia de instituciones académicas de nivel superior en Talagante o porque no se cuenta con un sistema de transporte que reconozca la capacidad como parte de la sociedad local.

“Aquí en Talagante hay muchos jóvenes que no pueden seguir estudiando una carrera profesional porque Talagante no tiene institutos profesionales, no tiene universidades, y para poder acceder a eso necesitamos transporte y tampoco hay transporte para las personas con discapacidad, entonces los aislamos”, argumentó el miembro de Incluacción e indicó que frente a este tipo de situaciones se echa de menos el rol  que debe cumplir la institucionalidad.

“O sea, no hay un trabajo como Estado, como organización, como sociedad civil, y eso es lo que nosotros queremos.  Ellos, también, son jóvenes, son niños de este mundo, de nuestra comunidad y necesitan los mismos beneficios o las mismas ayudas que todos.  Eso es lo que nosotros queremos que se haga: trabajar con ellos, que se haga el esfuerzo de conocerlos y de reconocerlos los otros 364 días del año”, reiteró Carlos Solís.

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