JEFA DE DERMATOLOGÍA DEL HOSPITAL DE TALAGANTE ENTREGÓ RECOMENDACIONES PARA LA PIEL FRENTE A LA INTENSIDAD DEL SOL

Por JUAN FERNANDO ESPINOSA SÁNCHEZ.

 

En estos días en que el sol se hace notar más de la cuenta por las altas temperaturas, también es importante revisar los problemas que origina a la piel la mayor exposición a los rayos del astro rey con una especialista, como la jefa del servicio de dermatología del Hospital de Talagante.  De acuerdo con la médico dermatóloga María Beatriz Reeves Varela, el “sol, claramente, es un agente que produce foto daño, que altera nuestras células y que, por cierto, puede conllevar a la generación de algún cáncer de piel”.

En tal sentido, la joven profesional destaca la importancia de tomar conciencia sobre el daño que provoca esta exposición sin una debida protección y concuerda que aunque se ha avanzado en esta materia, hay una barrera generacional que aún se resiste.  “Creo las generaciones actuales -generaciones más jóvenes me refiero- tienen muy incorporado el uso del protector solar, a diferencia de personas sobre 50 años e incluso antes sobre 35 años que en su infancia, la verdad, el uso del protector solar no fue determinante y hoy ya es parte de nuestra educación, incluso se imparte en los colegios”, sostuvo María Beatriz Reeves.

No obstante, a juicio de la jefa del servicio de dermatología del Hospital de Talagante, esta protección es fundamental para prevenir un problema a la piel e incluso un eventual cáncer de piel más allá del incremento de las temperaturas.  “El uso del protector solar es inminente, necesitamos protegernos incluso en días que están nublados, ya que la radiación Ultra Violeta, tanto UVV como UVA, traspasa, tenemos claro que hay menos radiación infra roja que es la que nos da el calorcito, pero por las nubes pasa igual la radiación UVV y UVA y es aquella que es capaz de generar cambios en nuestra piel y eventuales cánceres”, subrayó la médico dermatóloga.

Consultada por la forma de incorporar el protector solar a nuestros hábitos de vida, la profesional indicó que su uso debiera comenzar desde que nos levantamos, con el propósito de proteger nuestro rostro y cuerpo, especialmente de aquellas áreas que quedan expuestas al sol, y aplicarlo con una frecuencia regular.  “Unas tres veces al día sería lo ideal y de hecho es un número bajo que estoy impartiendo, pero es para ser realista”, dijo la doctora Reeves y sugirió que es aconsejable tener un protector solar de bolsillo como medida para asegurarnos una protección regular, en caso de lavarnos el rostro o un antebrazo durante la jornada.

Un dato interesante que aporta la Doctora Reeves dice relación con algunos equipos tecnológicos que se han incorporado en nuestra vida personal, doméstica y, también, laboral que requieren la protección de la piel.  “Otro dato importante es que siempre asociamos el uso del protector solar cuando estamos expuestos al sol, sin embargo, dentro de nuestro hogar todo lo que es la radiación de luz visible que emiten las pantallas, focos, celulares, etcétera, también nos genera daño, por lo tanto el uso del protector solar también debería ser dentro del hogar”, subrayó la médico dermatóloga.

No obstante, por cierto que el uso de este producto en medio de las actividades propias del verano, se convierte en algo indispensable para cuidar nuestra piel.   “Lo ideal es el uso de protector solar cada 3 horas, sin embargo, cuando estamos expuestos a fuentes de agua, ya sea una piscina o meternos al mar, lo ideal sería que después de hacer alguna inmersión, volvernos a aplicar protector solar.  Por mucho que algunos protectores solares refieran que tienen cierta protección al barrido con el agua, lo aconsejable es volver a echarse protector solar e indicar que el protector solar no echárselo cuando uno está en la playa sino unos minutos antes de salir del hogar”, acotó María Beatriz Reeves.

Los más sensibles a la acción del sol que debemos proteger

Según la jefe del servicio de dermatología del Hospital de Talagante, “por lejos los más vulnerables son los recién nacidos hasta los 6 meses” y precisa que “son la piel más complicada y más difícil de manejar”, por cuanto no existen protectores solares realmente indicados hasta los 6 meses de edad.  “Por lo tanto la protección física se vuelve muy necesaria y exponer lo mínimo posible al bebe al sol directamente, siempre con protección, con sombrero, incluso con gafas, ropa con manga larga, etcétera”.

“Luego –añadió-, el grupo desde los 6 meses a los 3 años sigue siendo un grupo vulnerable, una piel más sensible que rápidamente puede sufrir quemaduras solares, por lo tanto el uso de protectores solares de tipo físico o pantalla solares que también se les dice, es muy, muy, importante, en ellos estar reforzándolo.  Y, cabe mencionar a nuestros adultos mayores, también son un grupo vulnerable y sobre todo –que no se menciona mucho- aquella gente que trabaja directamente al sol: temporero o gente que tiene que caminar directamente en el sol por distintos motivos, esa gente obviamente debe estar usando protector solar constantemente”, señaló la Doctora Reeves.

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