No es solidaridad, tampoco caridad…es simplemente limosna

Por CARLOS DANTE GIULIUCCI ANDUEZA

 

Las encuestas respecto del 6% adicional por parte del empleador para los cotizantes en la reforma previsional, ha reflejado sin ninguna duda que no somos un país solidario, toda vez que se ha dicho y recontradicho que ese porcentaje se destinaría en régimen a solidaridad, es decir, a mejorar las miserables pensiones de los actuales jubilados. Ello es rechazado de plano por los cotizantes, y se escucha a coro ¿por qué tienen que hacer solidaridad con mi plata?

Los chilenos somos muy dado a escondernos en clichés de nuestra la brutal realidad. Por décadas se decía (gracias a Dios que ya no), que los chilenos éramos los ingleses de América. Se asociaba con esa llamativa flema inglesa, que todo lo toma con mucha calma, con la facilidad de ser indolentes nosotros o simplemente hacernos los weones. Sin embargo, el punto culmine fue constatar que la impuntuabilidad chilena, contrastaba brutalmente con la puntualidad de los británicos. Mira oye podría ser entre las ocho y las ocho y media. Otra…voy en camino…estoy cerca, cuando recién está saliendo de la casa. Nada que ver con los ingleses en que la puntualidad es poco menos que un pacto de honor que refleja a un caballero que se precie de tal.

He vivido hasta hoy cinco terremotos en que una de sus consecuencias es el corte de la energía eléctrica y del agua potable. Suben los precios de las velas y del agua envasada. Eso no es de un país que se defina como solidario. Y por más que se solicite en emergencias que no se excedan en la compra de bidones de agua para que todos toquen, no se escucha padre.

Hemos salido de ese lapso de tiempo balsámico que fueron los Juegos Panamericanos Santiago 2023. Ahora nos ponemos o nos ponen en modo Teletón, que paradojalmente tiene como lema teletón todos los días. Es decir que debemos ser solidarios todos los días. Nada mejor que eso y nada peor al mismo tiempo cuando esa intencionalidad solidaria desaparece luego que terminan las 27 horas de amor.

La Teletón la podemos asociar con la beata que todos los domingos va a misa, se confiesa y comulga, pero de lunes a Sábado vuelve  a acumular pecados que expiará en la siguiente misa porque además comprará indulgencias cuando pasen el platillo con algunas monedas.

No sigamos haciéndonos trampa en el solitario. No somos un país solidario, porque el individualismo y el afán desmedido por tener sin importar ser prevalecen; y solo hace un paréntesis con la Teletón para que junto con el aporte que engrosará considerablemente el encaje del Banco de una de las familias que tienen el poder económico en el país, se habrá alivianado la conciencia.

La Teletón no es muestra de solidaridad, tampoco es caridad, es simplemente limosna.

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