Por CARLOS DANTE GIULUICCI ANDUEZA
Soy del tiempo en que la educación formal de escuelas básicas o primarias, y las de enseñanza media o de humanidades nos preparaba para CONVIVIR. Por eso creo ser testigo casi privilegiado para hacer la comparación entre esa educación y la que actualmente más bien prepara para COMPETIR. Y peor aún, ganar como sea.
No es mi intención romantizar la pobreza, porque caería en la justificación cómplice de las iniquidades sociales que son parte del paisaje de nuestro país, por los siglos de los siglos. Pretendo señalar a continuación que las carencias materiales que teníamos no fueron impedimento para llegar al contentamiento. Tener un par de zapatos para compartirlo con el hermano, no arredraba el ánimo de ponerle empeño en el estudio para un mañana lograr SER.
Es que por aquel entonces la enseñanza formal ponía el foco en que las personas no se encerraran en si mismo y que vieran más allá de la puerta de su casa. Sí estimadas, y estimados, personas solidarias. Hoy está demostrado que el modelo actual de sociedad construida desde la
dictadura mató ese noble sentimiento. Y como prueba al canto tenemos la discusión del 6% que pondrá el empleador al trabajador a sus cotizaciones. Se habló de hacer solidaridad con quienes ahora están pensionados y estafados por un sistema previsional que más parece una apuesta en el casino que una previsión con real sentido social. Más del 60% de trabajadores encuestados, influenciados por una propaganda obtusa, declaran que todo para sus cuentas individuales. Como podemos apreciar, en el modelo de sociedad instaurado, el individualismo campea. Se dirá en descargo ¿Bueno y la Teletón? Sin discusión que es una buena obra, pero es un parche curita en el contexto global de la sociedad. Es que TENER importa más que el SER.
Y a propósito de la colisión de esos dos propósitos, y retomando como eje la enseñanza formal, vemos últimamente que en los distintos tipos de asaltos existe la presencia de adolescentes que debieran estar estudiando, y si lo están, es un triste testimonio que hoy la enseñanza es mero accesorio en el tráfago aspiracional.
Se señaló por parte de los organismos estudiosos de la enseñanza en Chile, que 50 mil jóvenes de ambos sexos, no volvieron a las aulas superada la pandemia. La pregunta del millón… ¿dónde están…¿qué hacen? Para responder esta incógnita vuelvo a la confrontación del SER versus TENER.
Hoy los medios de comunicación de masas como se estila llamarlos, son sideralmente distintos a los que nosotros, los del tiempo de la parafina y de la motoneta, conocimos. Como también acceden a su información desde el más encopetado hasta el más modesto habitante. En esos se transmite frustración muchas veces. Pongamos un ejemplo muy local que ha trascendido de los medios de comunicación y de las que ahora son un verdadero aguijón, las Redes Sociales “on line”, como son las redes de poder de la familia Leiva Carvajal. El que fuera Alcalde de Talagante y ahora diputado por este distrito, dice ser socialista. Muchos irreverentes y
blasfemos de nuestra institucionalidad lo motejan “sociolisto”, no socialista. Su familia, hermano, esposa, y otros en un corto tiempo sin la mínima meritocracia, ya han escalado gracias a las redes y/o contactos.
Este solo ejemplo ya es un fuerte aliciente muchas veces en jóvenes que ven en la carrera del delito, la oportunidad de escalar en sus aspiraciones, porque no tienen las redes de las que gozan la familia aludida y otras más en nuestra amada patria. Porque si para un supuesto socialista TENER es más importante que SER, que le queda a un joven que pulula en el lumpen electoral, sin ningún interés por las causas sociales, que fueron las que marcaron a nuestra juventud del siglo pasado.
La célebre cita de Rousseau “El hombre es bueno y la sociedad lo corrompe”, cobra plena validez, toda vez que el modelo de sociedad excluyente, competitiva, “que se jodan”, llama a todos, pero son pocos los escogidos.
Gracias por leerme.