Por JUAN FERNANDO ESPINOSA SÁNCHEZ.
- “No hubo una consulta vecinal, no sé cuál fue la idea de realizar este proyecto sin tomar en cuenta la estabilidad o la tranquilidad que podía representar para los vecinos”, refutó vecino del sector.
Mientras el Alcalde de Talagante presentaba al honorable concejo y se aprobaba una ordenanza municipal “para la inclusión y bienestar de las personas con discapacidad”, dos horas más tardes vecinos del sector Villa Futuro 1 y alrededores se reunían con el Concejal Sebastián Rosas para dar cuenta de su indignación frente al proyecto mil 300 millones de pesos ($1.300.000.-), respecto del cual nunca fueron consultados, que presenta una serie de inconsistencias, entre ellas porque priva del acceso a la y desde la carretera 78 antigua –y por ende a la locomoción y el libre tránsito- a todo vecino con movilidad reducida y adulto mayor.
En tal sentido, Ricardo Sepúlveda, quien además es parte de una directiva de junta de vecinos del sector, manifestó su desacuerdo con este proyecto así como la disconformidad con las obras ya ejecutadas por la afectación para la comunidad de sector con más de 30 años de consolidación. “La inquietud principal es la inconveniencia que nos presenta a todos los vecinos de la Futuro 1, incluyendo también lo que es villa Cordillera, Futuro 2 y 3, en relación al bandejón central (…) porque ya es decepcionante la observación que podemos hacer nosotros como habitantes del sector, en relación a haber perdido, al menos, el 50% del área verde que originalmente teníamos”, señaló el vecino de Villa Futuro 1.
Seguidamente, el vecino comenzó a detallar los distintos aspectos no incluidos y que demuestran la nula empatía de un proyecto con sus destinatarios. “Teníamos un sector de prado muy bien cuidados, que eran la entrada a Talagante y hoy día tenemos un gran porcentaje de cemento, convertido en pasadizo de baldosas, en el cual se nos limitó también el acceso a ese bandejón, no habiendo bajadas adecuadas para los vecinos, ya que los escalones están al límite de lo legal, que corresponde a una cantidad de centímetros por ley y la estructura de paso hacia los paraderos está totalmente fuera de dimensión y ubicación (…), acá, en su mayoría, somos parte de la tercera edad y se nos complica el desplazamiento por este sector”, acotó.
Además de la negación misma del libre acceso –borrando con el codo lo que se escribía sólo horas antes- para los vecinos el proyecto es inseguro y pone en riesgo a las familias del sector. “Nosotros conversamos con don Sebastián Rosas, concejal y también Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Talagante, y él estaba en conocimiento de la gran cantidad de accidentes que hay en este sector, hemos presenciado accidente en calle O´Higgins, en la cual los vehículos por la fuerza del impacto han quedado en la Caletera Los Aromos, digamos 10 a 12 metros (…) pasando por encima del bandejón central. Ahora se han instalado juegos para niños, los cuales están entre la Caletera Los Aromos y la ruta 78”, comenzó argumentando Ricardo Sepúlveda.
“A pesar de estar en el sector urbano la ruta 78, el desplazamiento de los vehículos es superior a lo permitido legalmente, por lo tanto el peligro constante de que un niño pueda correr alrededor de la carretera es muy posible (…), se pusieron sí rejas de protección, pero son rejas que podrías tener tu en la puerta de tu casa, en el frontis de tu casa, no hay una seguridad de protección en relación a un vehículo que venga a 70 u 80 kilómetros por hora y pueda impactar ese sector. Mil 300 millones creo que no valen la vida de ningún niño ni de ningún vecino del sector porque de haber un accidente en los lugares donde se establecieron los juegos vamos a lamentar pérdidas mucho mayores, por una inversión que no tiene ni pies ni cabeza, según los vecinos del sector”, subrayó el también socio de la junta de vecinos Futuro 1.
De igual modo, Ricardo Sepúlveda estima inconveniente la proyección del proyecto en relación
a los ejes que la circundan. “Ahora ha quedado al mismo nivel de la Ruta 78, vamos a pensar de que también si no ponen protecciones, vamos a tener una cantidad de autos estacionados en la lateral de la 78 con la Caletera, lo cual va a impedir el desplazamiento de los vecinos por el bandejón, ya que eso hay que verlo a futuro, porque puede ser un foco de estacionamiento de vehículos, que puede representar un peligro tanto para la tranquilidad de los vecinos como para la pérdida de enseres (robos) que pudieran afectar a las viviendas de nuestros propios vecinos”.
A partir de los múltiples desencuentros entre el proyecto y la cotidianeidad de los vecinos del sector y de las inconsistencias respecto de los deberes y atribuciones del mandante, a saber la Municipalidad de Talagante, Ricardo Sepúlveda subrayó que en el origen de todo está la falta de participación de los vecinos. “Como dije anteriormente: teníamos un área verde maravillosa, podríamos haberle hecho modificaciones, pero en cuanto a iluminación, en cuanto a seguridad, pero el área verde debió haberse conservado como estaba. Tenemos dificultades en el sentido de la accesibilidad, desplazamiento,
muchos vecinos en el verano se tendían en el pastito, llevaban su termo, tomaban once, disfrutaban del sector, hoy en día tenemos un horno para el verano porque nos han llenado de baldosas nos redujeron, como dije anteriormente, el área verde y se nos complica”.
“El arquitecto o paisajista, no sé cuál será la persona encargada, planificó esto sin la menor consulta a los vecinos (…). No hubo una consulta vecinal, no sé cuál fue la idea de realizar este proyecto sin tomar en cuenta la estabilidad o la tranquilidad que podía representar para los vecinos”, señaló Ricardo Sepúlveda, quien junto a otra persona integrante de la junta de vecinos del sector se encuentran bastante desconcertados frente a un proyecto que les priva de un área natural, de las pocas que hay hacia el sector nororiente de la comuna y que además sienten que les aporta dificultades, inequidades y que fue pensado y es ejecutado de manera vertical, sin el más mínimo interés por incluir la opinión de los vecinos y que finalmente termina por imponerse sobre la base de la lógica de los hechos consumados.