CONTRA VIENTO Y MAREA PINOCHETISTAS LA CC SACÓ LA TAREA

Por Carlos Dante Giuliucci Andueza

 

  • Creo que en ninguna parte del mundo se ha hecho el ejercicio de elaborar una Constitución con redactores elegidos directamente por la gente.  Como también creo que el esfuerzo del pinochetismo residual, ha rayado en lo indecoroso con tal de mantener la hecha entre cuatro paredes para la dictadura cívico- militar.

 

La Constitución Política de la República, es el rayado de cancha para las leyes y normas que se han de aprobar.  En esa se determinan los elementos fundamentales que propendan al Bien Común.  Por ello tiene una carga moral importante en la génesisy su  redacción, que quienes hacen los aportes no son designados por un dictador, sino elegidos en votación universal, secreta e igualitaria.

Estamos asistiendo a un ejercicio democrático inédito en el mundo, lo que no debiera sorprendernos ya que Chile desde los años de la década del 60 viene siendo una especie de laboratorio que llama la atención a los países.  Someramente revisemos algunos hitos que demuestran que somos un laboratorio social político de fuste.

En 1965 Eduardo Frei Montalva, impulsó la llamada Revolución en Libertad, que puso el acento en la Promoción Popular y la Reforma Agraria.  Ello contó con la importante ayuda económica del gobierno de Estados Unidos, que implementó la Alianza para el Progreso para Sudamérica.  El propósito de esa ayuda era evitar se propagara por esta zona americana, el mensaje de la Revolución Cubana.

En 1970 Salvador Allende pone en la mira mundial la Revolución con sabor a chicha y a empanada. Profundizó la Reforma Agraria de Frei, quien la recibió de Alessandri.  Se le motejó con la reforma de macetero, porque el inquilinaje sigo viviendo en forma paupérrima como siempre.  Los latifundista vendieron al Estado las tierras que no servían y que no impactara en el modelo feudal.  Sin embargo lo más icónico del gobierno de Allende fue la nacionalización del cobre.

La dictadura cívico-militar no siendo modelo a seguir en ninguna parte, fue en Chile el laboratorio del modelo neoliberal, impuesto a sangre y fuego, respaldado por una Constitución espuria.  Las inequidades que conlleva el modelo, abonan en el tiempo las semillas de lo que más tarde se conocerá como el Estallido Social.

Los gobiernos de la Concertación  y de la Nueva Mayoría desde 1990, más bien siguieron administrando el modelo, dándole algunos rasguños y aplicándole intervención cosmética. Una de esas acciones dice relación con quitarle un poco de influencia dictatorial a la Constitución de Pinochet, haciéndole algunas reformas en el gobierno de Ricardo Lagos.  La mona aunque se vista de seda, mona queda.

En el actual gobierno que preside Gabriel Boric, estamos asistiendo al capítulo más relevante de nuestra historia constitucional.  A todas luces ha sido la elaboración del borrador de la nueva Constitución, una verdadera epopeya, porque desde su interior y desde el exterior ha tenido que sortear toda una campaña infamante de parte del pinochetismo residual enquistado en los grupos de poder que se resisten a tener que ceñirse a una constitución que le privará de sus abusadores privilegios.  Sumémosle la campaña de los medios de comunicación y de las encuestas amañadas que se desploman cuando la revista TIME, que para nada es izquierdista, sitúa a Gabriel Boric como uno de los 100 personajes más influyentes en el mundo.

Elementos pertenecientes al 20% de los que no querían una nueva carta magna, sin haberse terminado el borrador con los 490 artículos, ya hacían campaña para rechazar el texto el 4 de septiembre próximo.  Recurrieron a sacar provecho de la hojarasca para  indisponer a la población con la Convención.  La derecha pinochetista no tiene el más mínimo decoro ni el menor pudor para tratar de construir en el colectivo social un futuro de caos si se entierra definitivamente la constitución del dictador.

Pero el buen criterio tendrá que imponerse, y el convencimiento de que esta nueva Constitución Política, sí será la casa de todos, y no se escuchará a aquellos que decían que la del dictador se podía mejorar.  Al pato aunque se le estire a la fuerza el cogote nunca será cisne.

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